DIA 35

El Espiritu Santo se manifiesta a traves de varios dones espirituales

El Espiritu Santo se manifiesta a traves de varios dones espirituales


USTED RECORDARÁ QUE el cesasionismo es la teoría poco bíblica de que los dones del Espíritu Santo “cesaron” en algún punto en la primera iglesia. No quiero ser injusto, pero creo que muchos evangélicos conservadores son rápidos en abrazar la enseñanza del cesasionismo no por los dones del Espíritu en general, sino por el don de hablar en lenguas en particular. Dudo que muchos hoy sostendrían el cesasionismo si no fuera por el don de lenguas. Allí es donde se encuentra la ofensa. Es el único don de desafía su orgullo. Nadie de los que conozco objeta dones como el de sabiduría o sanidad. Algunos quizá objeten con firmeza el don profético o la palabra de conocimiento; pero solamente porque se ha abusado mucho de ellos. La verdadera ofensa se encuentra en las lenguas.


“A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás”, estas incluyen: sabiduría, palabra de conocimiento, fe, sanidad, poderes milagrosos, profecía, discernir espíritus, hablar en diversas lenguas e interpretar lenguas (1 Corintios 12:7-10). Hay más dones mencionados como la habilidad de “ayudar a otros” y “los que administran” (v. 28). Están los (que algunos llaman) dones de motivación en Romanos 12:3-8. Un asunto recóndito entre algunos cristianos—incluyendo a los pentecostales y carismáticos—es si la evidencia del bautismo del Espíritu Santo es siempre y necesariamente hablar en lenguas. ¿Es el don de lenguas u orar en lenguas (1 Corintios 14:2, 14) el mismo fenómeno que lo que los 120 recibieron el Día de Pentecostés (Hechos 2:4)? Posiblemente no. Podría haber sido algo diferente. Los mejores eruditos entre los pentecostales y los carismáticos difieren en esto, y yo no veo la necesidad de hacer un problema aquí.


Tengo un capítulo sobre los dones espirituales en Fuego santo en el cual los dones son explicados más o menos a mayor detalle que lo siguiente. Pablo dijo que todos deberíamos desear honestamente los dones mayores. El pone la sabiduría como el primero de la lista. Posiblemente lo hizo porque considera que la sabiduría es el más importante. Pero con toda seguridad los dones de sanidades y poderes milagrosos también estarían entre los dones mayores. Para los que señalan que el don de lenguas está en el fondo de la lista, y por lo tanto es el menos importante, tengo la respuesta: si usted realmente quiere los dones mayores, ¡esté dispuesto a comenzar por el fondo! Los que se humillen serán exaltados. Puede ser embarazoso y humillante hablar en lenguas. Eso mostraría cuanto realmente “ambiciona” los dones del Espíritu. Brevemente mencionaré cada uno de los mencionados en 1 Corintios 12:8-10:


Sabiduría. Esta es la presencia de la mente del Espíritu, facultándolo para saber el siguiente paso hacia adelante en lo que debería decir o hacer. La sabiduría consiste no en más educación o en un alto CI sino en tener la palabra apropiada en el momento oportuno. Tristemente es el último don que muchos al parecer quieren y, sin embargo, es el más necesario.


Mensaje de conocimiento. Mejor conocido estos días como “palabra [gr. logos] de conocimiento”, este don podría referirse a conocimiento teológico y bíblico, pero también se puede entender como una “palabra especial” que una persona necesita urgentemente: un mensaje oportuno y relevante del Espíritu que asegura que el que habló fue Dios y no un hombre.


Fe. Esta no es fe salvífica o para justificación, sino más bien una capacidad sorprendente de confiar en Dios en una crisis. Es cuando usted se sorprende con su habilidad de hacer frente cuando todas las cosas han salido mal. Podría ser un don permanente o algo dado para un momento de necesidad.


Sanidad. Este don muestra que el ministerio de sanidad de Jesús no terminó cuando ascendió a la diestra de Dios. Dios tenía el propósito de que la sanidad de los enfermos continuara hasta que Jesús regrese. Lo que sucedió en el libro de los Hechos puede suceder hoy. Algunas personas parecen tener un don especial en esta área.


Poderes milagrosos. No es fácil determinar la diferencia entre sanar a los enfermos y los poderes milagrosos (en este caso las palabras griegas son utilizadas de manera intercambiable). No obstante, es posible que la sanidad pueda ser gradual y los milagros suceden instantáneamente. El hombre que llevaba siendo paralítico cuarenta años de pronto pudo caminar—y saltar—en la puerta La Hermosa (aunque este milagro es llamado sanidad; Hechos 3:1-16). Este don de poderes milagrosos también se puede referir a echar fuera demonios. Profecía. No es un don como el de Isaías, sino es más como las profecías de Agabo, como hemos visto. Hay niveles de dones proféticos. Dios podría levantar a un Elías, y probablemente lo ha hecho, pero el don de profecía al que Pablo al parecer está instando Pablo (1 Corintios 14:1) es principalmente para la edificación del cuerpo de Cristo.


Discernir espíritus. Este importante don lo capacita a uno a reconocer lo demoníaco, pero también lo genuino del Espíritu Santo. No se dice nada aquí de echar fuera demonios; el don de lo milagroso se podría aplicar a esto. Pero jamás subestime la importancia de que una persona tenga la habilidad de reconocer al Espíritu Santo mismo en un día en el que hay mucho de lo falso. Hablar en otras lenguas. Esto es popularmente conocido como “lengua de oración”, no obstante Pablo menciona aquí “diversas” lenguas, implicando que uno no siempre habla en el mismo idioma cada vez; sea un idioma conocido en la Tierra o una lengua angelical. O quizá quiera decir que una persona habla en un idioma y otra persona en uno totalmente distinto.


Interpretación de lenguas. Pablo no dice traducción sino interpretación. No requiere una traducción palabra por palabra, sino comunicar el espíritu del mensaje en lenguas. Si alguien habla una lengua en la iglesia, Pablo exigió que alguien interpretara. Estoy seguro de que mucho de lo falsificado se ha manifestado aquí, pero también he visto lo real, lo cual puede ser hermoso. Se puede debatir si uno tiene el don permanentemente o según se necesite. En cualquier caso, los dones son “irrevocables” (Romanos 11:29; “sin arrepentimiento”, JBS), un recordatorio aleccionador de que no deberíamos considerarnos espirituales porque ejercitamos cualquiera de estos dones.


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