Primera lectura


Lectura del libro de Isaías 35, 4-7a


Díganles a los que están asustados: «Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos su merecido; El mismo viene a salvarlos a ustedes.» Entonces los ojos de los ciegos se despegarán, y los oídos de los sordos se abrirán, los cojos saltarán como cabritos y la lengua de los mudos gritará de alegría. Porque en el desierto brotarán chorros de agua, que correrán como ríos por la superficie. La tierra ardiente se convertirá en una laguna, y el suelo sediento se llenará de vertientes.


Palabra de Dios.


Salmo


Sal. 145, 7. 8-9a. 9bc-10

R/. Alaba, alma mía, al Señor


El su lealtad conserva siempre, y su justicia da a los oprimidos, proporciona su pan a los hambrientos. El Señor deja libres a los presos. R./


El Señor da la vista a los ciegos, el Señor endereza a los encorvados, el Señor ama a los justos; da el Señor protección al forastero, R./


Reanima al huérfano y a la viuda, mas desvía el camino de los malvados. El Señor reina para siempre, tu Dios, Sión, de generación en generación. ¡Aleluya! R./