Primera lectura


Lectura del libro de los Proverbios 8, 22-31


Yavé me creó —fue el inicio de su obra—

antes de todas las criaturas, desde siempre.

Fui formada antes de los siglos,

desde el comienzo, antes que la tierra.

No existían los océanos cuando salí del seno,

ni existían las fuentes de los mares.

Antes de que fueran cimentadas las montañas,

antes que las colinas, yo nací.

Yavé no había hecho todavía la tierra ni el campo,

ni el suelo fértil de la tierra.

Yo ya estaba cuando puso los cielos en su lugar,

cuando trazó un círculo en los confines del mundo,

cuando formó las nubes en las alturas,

y dio la energía a las fuentes del océano,

cuando le impuso sus fronteras al mar,

un límite que no franquearían sus olas,

cuando asentó los cimientos de la tierra.

Yo estaba a su lado poniendo la armonía,

y día tras día en eso me divertía,

y continuamente jugaba en su presencia.

Me entretengo con este mundo, con la tierra que ha hecho,

y mi gusto es estar con los hijos de Adán.