DIA 13

EL ESPIRITU SANTO HABLA A TRAVES DE NOSOTROS

EL ESPIRITU SANTO HABLA A TRAVES DE NOSOTROS


CUANDO ME VOLVÍ pastor de la iglesia Church of the Nazarene en Palmer, Tennessee, en marzo de 1955, a los diecinueve, era el miembro más joven. Había allí un par de docenas de niños además de un puñado de adolescentes ligeramente más jóvenes que yo. Pero, de hecho, no eran miembros. Además, yo había sentido el llamado divino a predicar solamente cuatro meses antes (noviembre de 1954). Mi primer sermón en Palmer era posiblemente el quinto que había predicado en total. Sintiéndome tan inadecuado e insignificante, no creo seriamente que yo pensara que Dios realmente hablara a través de mí en esos días. Aunque yo no tuve nada que ver con que ellos me llamaran, honestamente sentía que estas personas en Palmer me estaban haciendo un favor al dejarme ser su pastor. Después de todo, yo todavía era un estudiante en el Trevecca Nazarene College en Nashville. No fue sino hasta hace unos años, cuando nos mudamos de vuelta a Nashville, que descubrí que Dios en realidad me había usado después de todo. Fui invitado a regresar a Palmer para predicar allá. Menos de diez de la congregación habían estado cuando yo estuve allí más de cincuenta años antes. Pero una dama, de unos sesenta años, se me acercó para decirme que ella de hecho fue salva de chica bajo mi ministerio ¡más de cincuenta años atrás! Fue la primera vez que supe eso. ¿Puede pensar en algo más emocionante que pensar que Dios de hecho habla a través de usted? Después de casi sesenta años de ministerio nunca dejé de sorprenderme de que Dios pudiera verdaderamente hablar a través de mí.


Creo que David se sentía de esa manera. Cuando llegó al final de su vida, escribió: “El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua” (2 Samuel 23:2). Probablemente se estaba refiriendo a lo que escribió más que a lo que dijo, aunque lo último no puede ser desechado. Es probable que también se esté refiriendo a sus cantos. Es llamado el “dulce cantor de Israel” (v.1) o “el dulce cantor de himnos de Israel” (v. 1, DHH). Como sea, David se volvió consciente de que al final de su vida el Espíritu Santo lo usó para hablar, cantar o escribir a través de él. Aunque David no escribió el Salmo 45, las palabras introductorias con toda seguridad lo describen: “Mi lengua es como pluma de hábil escritor” (v. 1).


Pablo le pidió a los Efesios que oraran por él para que “Dios me dé las palabras” (Efesios 6:19; “palabra”, RVR 1960). Pablo quería esa indescriptible unción por medio de la cual no batallara buscando palabras sino que fluyeran con facilidad y sin esfuerzo. Es un fenómeno maravilloso cuando un orador— bajo la influencia del Espíritu Santo—se encuentra pronunciando palabras que le vienen con suma facilidad. Esa es la unción. Quizá recuerde que dijimos que la unción es cuando su don funciona con facilidad. Por lo tanto, cuando uno habla y las palabras fluyen con facilidad, es un momento maravilloso. Hay un estudio interesante en el griego cuando se compara Hechos 2:4 con Hechos 2:14. Hechos 2:4 declara que los discípulos hablaron sobrenaturalmente en otras lenguas según “el Espíritu les daba que hablasen”, o “el Espíritu les daba habilidad para expresarse” (RVR 1960; NBLH). La palabra griega es apophtheggesthai. Que proviene de apophtheggomai, que significa “hablar fuerte y claramente”. Por eso es que todos podían escucharlos hablando en lenguas. Pero todos entendían lo que estaban diciendo sobrenaturalmente en “su lengua materna” (v. 8). Que los discípulos hayan sido provistos de “habilidad”— o dado “que hablasen”—muestra que su hablar en lenguas fluía en alta voz y con facilidad. Ahora en Hechos 2:14, Pedro “dijo a voz en cuello”—apephthegzato, de apophtheggomai—a la multitud. Esto significa que no solamente habló en voz fuerte, sino con facilidad, con el mismo habla o habilidad que se les dio a los discípulos en Hechos 2:4. Piense en esto. Cuando Pedro predicó su sermón en el Día de Pentecostés, tuvo la misma ayuda para hablar en su propio idioma que la que tuvo momentos antes cuando habló en otra lengua. Esto indica el poder sobrenatural dado a Pedro ese día. Esta palabra es usada más tarde cuando Pablo le dijo a Festo: “Lo que digo [apophtheggomai] es cierto y sensato” (Hechos26:25).


Pedro dijo: “El que habla, hágalo como quien expresa las palabras mismas de Dios” (1 Pedro 4:11; “hable como los oráculos de Dios” JBS). Así que concluyo este segmento donde comenzamos. Cuando se presentan las últimas palabras de David está escrito: “Oráculo de David hijo de Isaí, dulce cantor de Israel; hombre exaltado por el Altísimo y ungido por el Dios de Jacob. El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua” (2 Samuel 23:1-2). Qué cosa tan maravillosa es saber que Dios puede hablar a través de nosotros. Y David no era perfecto. Esto nos da esperanza de que el Espíritu Santo puede hablar a través de usted y de mí.


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