Primera lectura


Lectura del libro de Isaías 9, 1-6


El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande;

habitaban el oscuro país de la muerte,

pero fueron iluminados.

Tú los has bendecido y multiplicado,

los has colmado de alegría.

Es una fiesta ante ti como en un día de siega,

es la alegría de los que reparten el botín.

Pues el yugo que soportaban

y la vara sobre sus espaldas,

el látigo de su capataz,

tú los quiebras como en el día de Madián.

Los zapatos que hacían retumbar la tierra

y los mantos manchados de sangre

van a ser quemados: el fuego los devorará.

Porque un niño nos ha nacido,

un hijo se nos ha dado;

le ponen en el hombro el distintivo del rey

y proclaman su nombre:

«Consejero admirable,

Dios fuerte, Padre que no muere,

príncipe de la Paz.»

El imperio crece con él

y la prosperidad no tiene límites,

para el trono de David y para su reino:

El lo establece y lo afianza