evangelio agosto 18 de oraciones para tu alma

Primera lectura


Lectura del libro de los Jueces 11.29-39a


El espíritu de Yavé se apoderó de Jefté. Atravesó Galaad y Manasés, luego pasó por Mispá de Galaad y de Mispá de Galaad se fue donde los amonitas. Hizo esta promesa a Yavé: «Si entregas en mis manos a los amonitas, el primero que atraviese la puerta de mi casa para salir a saludarme después de mi victoria sobre los amonitas, será para Yavé y lo sacrificaré por el fuego».

Jefté pasó entonces al territorio de los amonitas para atacarlos, y Yavé los puso en sus manos. Los persiguió desde Aroer hasta los alrededores de Minit, apoderándose de veinte pueblos, y hasta Abel-Queramim. Los amonitas sufrieron una derrota muy grande y en adelante quedaron sometidos a los israelitas.

Ahora bien, cuando Jefté regresaba a su casa en Mispá, salió a saludarlo su hija con tamboriles y coros. Era su única hija; fuera de ella no tenía hijos ni hijas. Cuando la vio, rasgó su ropa y dijo: «¡Ay, hija mía, me has destrozado! ¡Tú llegas para traerme la desgracia! Pues hice una promesa a Yavé, y ahora no puedo echarme atrás».

Ella le respondió: «Padre mío, ya que Yavé hizo que te desquitaras de tus enemigos, los amonitas, aunque te hayas comprometido con Yavé a la ligera, debes actuar conmigo de acuerdo a la palabra que salió de tu boca». Y dijo a su padre: «Concédeme sólo esto: Dame un plazo de dos meses para que vaya por los montes junto con mis compañeras y pueda llorar esa muerte siendo todavía virgen». El le respondió: «¡Anda!» y le permitió que se fuera por dos meses.

Ella se fue pues con sus compañeras para llorar por los montes esa muerte siendo virgen todavía. Al cabo de dos meses volvió donde su padre y cumplió con ella la promesa que había hecho.


Palabra de Dios.


Salmo


Sal 39,5.7-8a.8b-9.10

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad


Feliz el hombre que cuenta con el Señor, que no escucha a los cínicos ni se pierde en sus mentiras. R./